Campanario de Giotto

El trabajo que Giotto realizó como arquitecto se puede deducir de lo escrito en Vidas de Vasari (donde fue definido 'escultor y arquitecto') y, sobre todo, a través del mandato que recibió en 1334, como magister y gubernator del obrador de la catedral de Florencia. Entre otras cosas, corrobora su interés en esta materia la atención y cuidado que siempre le dedicó a la definición del espacio arquitectónico en pintura. Asimismo, a Giotto se le encargó la edificación de la capilla Scrovegni, en Pádua, donde hallamos muchas analogías con los edificios pintados por el artista. Tal vez, siempre en su calidad de magister, Giotto realizó el desaparecido puente de la Carraia, inaugurado en 1337, en el cual emergían simplicidad de estructura y técnica evolucionada.

Por el contrario, se tiene la certeza que el proyecto del campanario de la catedral de Florencia, conocido como campanario de Giotto, fue suyo. A esta torre, creada como monumento decorativo más que estrictamente funcional, Giotto se dedicó de 1334 a 1337, año de su muerte, anteponiendo estos trabajos a los que en el ínterin le habían asignado para efectuar en la vecina catedral.

Puesto que Giotto realizaba el revestimiento externo conjuntamente con la construcción de la estructura, el avance general de los trabajos fue lento. Murió pudiendo ver completada sólo la primera parte, hasta la entrada con cúspide. En 1348 le sucedió Andrea Pisano, seguido por Francesco Talenti; este último logró terminar la obra en 1359.

La planta del campanario, alto 84,70 metros, es cuadrada y presenta robustos pilares angulares de forma octogonal que se extienden por toda la altura, confiriéndole a la construcción un notable sentido de continuidad. La claridad de la geometría del volumen conjuntamente con las decoraciones, ponen al campanario en perfecta sintonía con la catedral y el espacio urbano de la plaza.