Puente Viejo

Puente Viejo (Ponte Vecchio), el más antiguo de los seis puentes de Florencia, es una de las imágenes más conocidas de la ciudad. Posiblemente de la época romana, con pilares de piedra y piso de tablas de madera, fue reconstruido de piedra, pero en 1333 fue destruido por un aluvión.

Se volvió a construir doce años después, quizá por obra de Neri da Fioravante (o Taddeo Gaddi, según Giorgio Vasari). Las arcadas de cinco pasaron a ser tres mientras que la calzada central se vio ensanchada. Las tiendas, situadas debajo de los pórticos, primero eran propiedad de la Comuna, que las alquilaba, luego, a fines del Cuatrocientos, se vendieron a privados. A partir de ese momento comenzaron a transformarse mediante agregados, sobreelevaciones y terracitas externas, extendiéndose hacia el río y alterando de modo anárquico y sugestivo la original estructura arquitectónica. En el Cuatrocientos estas tiendas eran verdulerías, carnicerías y pescaderías. Pero, quizás debido al mal olor que emanaban, Ferdinando I las reemplazó por joyerías, con lo cual la calle pasó a ser más elegante y más limpia.

En 1565 Cosimo I de' Medici, duque de Florencia, hizo construir del lado superior el famoso Corredor, obra de Giorgio Vasari, que pasa por encima de las tiendas. A tal respecto hay una interesante anécdota. La familia Mannelli, que poseía una torre medioeval en la parte extrema sur, hacia Palacio Pitti, no quiso concederle al duque el derecho de paso, fue entonces que el corredor se tuvo que desviar, como se observa aún hoy, girando alrededor de la torre.

En la parte central la serie de tiendas se interrumpe y el puente se abre hacia el Arno, con dos espléndidas terrazas panorámicas. Aquí, en 1900, se colocó el busto de Benvenuto Cellini, genial orfebre y escultor florentino.